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Capitales sienten el efecto migratorio de los venezolanos

Imagínese que está en su casa, la comida se acaba y las oportunidades laborales son mínimas; la seguridad no es la mejor y el bienestar de su familia está en juego. ¿Qué hace? Esa pregunta ha sido resuelta por 550 mil venezolanos, quienes decidieron huir de su país y encontrar una nueva vida en Colombia. Pese a que se podría pensar que solo llegan a ciudades o pequeños pueblos fronterizos, la Federación Nacional de Personeros (Fenalper) y Migración Colombia, dan cuenta de que este fenómeno se replica a las ciudades capitales, como Cúcuta, Barranquilla, Cali, Medellín o Cartagena (ver infografía), lo que implica que los efectos también se sienten allí y no solo en la zona fronteriza, pues requieren de servicios médicos, educación y empleo, según Sandra Lorena Cárdenas, presidenta de Fenalper. En el último año, fueron 69 mil, quienes por obligación dejaron sus vidas y buscaron un nuevo camino, quizás en Colombia, quizás en Ecuador, quizás en otro lugar, sin importar si era a pie, arriesgando su vida o montándose en una mula para salir de esta nación, sumida en una crisis social, humanitaria y política. El drama sería mucho mayor ya que Fenalper y las alcaldías sostienen no tienen en sus registros a quienes ingresaron de manera irregular o quienes no ingresaron por los pasos fronterizos autorizados. Según reporta Migración, en su informe “Radiografía migratoria Colombia-Venezuela”, Bogotá, Ipiales, Barranquilla y Cúcuta son las ciudades que dan referencia de destino a quienes ingresan por los pasos fronterizos. Aún hay otro tema que está en la discusión, como lo plantean los personeros de Cúcuta, Martín Eduardo Herrera, y de Bucaramanga, Ómar Alfonso Ochoa, al asegurar que los venezolanos, en ocasiones, se quedan un par de semanas en determinado lugar, antes de continuar su curso a estas ciudades o incluso a otros países, lo que aumenta los problemas sociales de cada lugar. En la capital de Santander, según el personero, Migración dice que solo hay 12 mil venezolanos, pero la situación es otra. “Solo es salir a las calles, parques o canchas de la ciudad para verificar que son muchos más, diría que son unos 50 mil”, resalta el funcionario, tras agregar que por día llegan, en promedio, 30 personas más a la capital de Santander, lo que los deja sin las capacidades administrativas, pues el “factor presupuesto” no da abasto para atenderlos, aunque los esfuerzos se concentran en atención en salud, educación y, si son legales y cuentan con el Permiso Especial de Permanencia (PEP), darles la posibilidad de acceder a las agencias de empleo. La situación se está saliendo de control y así quedó en evidencia el martes pasado, en Cúcuta, luego de que desconocidos lanzaran bombas incendiarias contra un polideportivo donde permanecían unos 900 venezolanos. Vale recordar, como lo contó EL COLOMBIANO la semana pasada, la alerta sanitaria que hay en Colombia por cuenta de brotes de Malaria y difteria en ciudades fronterizas. La presidente de Fenalper, quien también es personera de Pereira, reconoce que la situación es crítica y que los efectos que sienten los municipios fronterizos, ya tienen réplica en las capitales alejadas de la frontera. “El Eje Cafetero también reporta población flotante de Venezuela, que en busca de encontrar un trabajo, hace los oficios por precios inmensamente inferiores a los que se cobrarían dignamente y hay quienes se aprovechan de eso”. Migración dice que en 2017 fueron sancionadas 600 empresas por contratar extranjeros sin los requisitos de ley. El director de Migración, Christian Krüger, manifiesta que como autoridad están trabajando en la implementación de medidas que permitan regularizar su estadía en el país, para que quienes están de manera irregular puedan acceder a los servicios que aquí les ofrecen.

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